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Hoy he hecho un paréntesis en mi agenda de campaña para participar en los actos del Día de Andalucía.  No es una fecha cualquiera. La ocasión lo merece. Son muchas las obligaciones y responsabilidades que, como presidente de la Junta, tengo a lo largo del año, pero ninguna supera el orgullo de representar a los andaluces y andaluzas en el día de nuestra tierra.

El 28 de febrero es una fecha que nos une. Tal día como hoy, en 1980, la inmensa mayoría de los andaluces y andaluzas apoyaron con sus votos la autonomía plena para Andalucía. Fue la unión de todo un pueblo la que permitió ganar aquella batalla.

Como todos los años, celebramos esta efeméride con un acto solemne donde recompensar con las distinciones de hijos predilectos y medallas de Andalucía a aquellos andaluces y andaluzas que han llevado el nombre de nuestra tierra bien lejos y bien alto.

Es lo que hemos vuelto a hacer esta mañana en un acto donde un par de personas han querido aprovechar la ocasión para expresar en público su opinión justo en el instante que comenzaba mi discurso oficial. Como no podía ser de otra manera, he respetado su decisión. La solidez de la democracia andaluza se mide por la libertad de expresión de todos como un derecho fundamental, aunque el escenario para ejercerlo a veces no sea el más oportuno.

No es la primera vez que el 28 de febrero está situado en mitad de una campaña electoral. Tengo que disociar ambas responsabilidades y ser consciente del doble esfuerzo que supone ser un presidente candidato a la Presidencia.

Muchas felicidades en vuestro día, andaluzas y andaluces.

Ante la ciudadanía

 

Un debate en televisión de los cuatro líderes políticos de las fuerzas con representación parlamentaria que concurren a las elecciones autonómicas supone un momento culminante en toda la campaña electoral. El de anoche, se desarrolló con un absoluto respeto a las reglas del juego, sin insultos ni descalificaciones. Es lo que se espera de nosotros: responsabilidad y dar la cara.

518.000 andaluces y andaluzas siguieron el debate a través de Canal Sur TV. Por eso, anoche más que nunca, tuve la convicción de estar ante la ciudadanía y, frente a las miradas al pasado de la oposición, me afané en explicar las propuestas que llevamos los socialistas en nuestro programa electoral para seguir transformando y modernizando nuestra tierra y para convertir a Andalucía en una de las regiones punteras de nuestro entorno europeo en los próximos años.

Un debate de los cuatro líderes en televisión con una sala aneja atestada de periodistas es el testimonio más contundente de la buena salud de nuestra democracia y de las plenas garantías del derecho a la libertad de expresión. Hay insinuaciones que son aplastadas severamente por los hechos.

En Andalucía se vota en libertad. Los andaluces y andaluzas votan lo que quieren y a quien quieren. Sus votos colocan a unos en el ejercicio de la acción de gobierno y dejan a otros en la oposición.

El catastrofismo es una quimera observada con anteojos oscuros. Mi único deseo es que la ciudadanía tome nota del debate de ayer y vaya a votar en libertad el próximo nueve de marzo. Sólo así se fortalece la democracia.

Esta noche asistiremos al cara a cara de Zapatero y Rajoy en televisión. La historia, si bien breve, de los debates televisivos entre candidatos a las generales en España sólo ha sido posible con el PSOE en el gobierno. Jamás se han producido este tipo de oportunidades para la dialéctica política en televisión con el PP en el poder.

La televisión es el medio de comunicación dominante. Por este motivo, los debates televisivos enriquecen la democracia y constituyen un buen estímulo para la movilización del electorado. No es verdad que no interese la política. El debate que ganó Solbes hace unos días a Manuel Pizarro en Antena3 TV fue seguido por casi cinco millones de personas.

En Andalucía tenemos una dilatada experiencia en debates electorales. En las últimas campañas para las autonómicas siempre he debatido con el resto de candidatos de las fuerzas políticas andaluzas. Esto es bueno para la democracia porque la ciudadanía tiene ocasión de escuchar las distintas propuestas, los diferentes posicionamientos y las ideas de los partidos en liza. Es lo que ocurrirá mañana noche en Canal Sur TV cuando se produzca el debate a cuatro.

Sin embargo, no vale cualquier tipo de debate. Es aconsejable debatir, que los ciudadanos y ciudadanas nos escuchen y sepan con claridad qué les proponemos y qué diferencias políticas, ideológicas y sociales existen entre unos y otros. Pero hay que hacerlo sin crispación y sin perder las formas.

Aunque es poco esperable que sea un debate de guante blanco, apostaré en todo momento en mis intervenciones para que, eso sí, sea un debate educado, respetuoso, donde la gente pueda ver que los distintos candidatos se respetan, que exponen sus puntos de vista sin insultos ni desalificaciones.

Un debate en televisión no es un escenario para el juego sucio ni las malas artes. Se equivoca quien lo plantee de esa forma. Es una ventana privilegiada para que la ciudadanía conecte con la política, se interese, participe y nos devuelva en las urnas la confianza que sepamos generar y transmitir.

Efecto Dos Hermanas

 

El velódromo de Dos Hermanas (Sevilla) ha vuelto a abarrotarse esta mañana de miles de socialistas llegados desde todos los rincones de Andalucía. Más de treinta mil hombres y mujeres, de todas las edades y venidos desde todas las provincias andaluzas, han vivido activamente la fiesta de compartir unas ideas y de sentirse partícipes del proyecto progresista, tolerante, de modenidad, de izquierdas y de futuro que representa el PSOE para Andalucía y para España.

En 2004, Zapatero y yo, junto a Felipe González, compartimos por primera vez la emoción de subir al escenario del gran mitin de Dos Hermanas en un ambiente cargado de ilusión que contagió el resto de la campaña, que forma parte ya de la memoria emotiva de la familia socialista, que supuone el acto más multitudinario del PSOE, que pone de manifiesto la grandeza del PSOE de Andalucía y que, hoy, ha vuelto a batir récord de asistencia, con más de trienta mil corazones socialistas unidos en el deseo de seguir adelante con el proyecto que lidera en toda España José Luis Rodríguez Zapatero.

No puedo más que sentirme orgulloso de mi partido. Bastaba hacer una simple panorámica con el barrido de la mirada para comprobar que incluso el velódromo de Dos Hermanas se hace chico para un partido tan grande como el socialista. Honestamente, una movilización de estas características, o la hace el PSOE de Andalucía, o no la hace nadie.

Mi partido ha estado de nuevo a la altura. Un acto como el de esta mañana no se explica sin la movilización, la implicación y la participación de toda la militancia socialista andaluza. Quiero agradecerle este esfuerzo y este compromiso y, al tiempo, quiero pedirle también que continúen con ese mismo espíritu y esas ganas hasta el final de la campaña. Nada está conseguido hasta que hablan las urnas.

Caminando juntos


Esta mañana he participado en un acto especial, con una honda significación y un gran simbolismo para mí. Es mucho el tiempo militando en la Unión General de Trabajadores como para no emocionarme cuando dos mil compañeros y compañeras se unen en un acto multitudinario para homenajear la fidelidad de un numeroso grupo de trabajadores que han cumplido veinticinco años de militancia sindical.

No se entiende la historia de este país desde 1888 ni la actual democracia sin el protagonismo destacado de la UGT. Siempre he manifestado mi satisfacción por pertenecer a un sindicato sin cuya contribución no se concibe la conquista y consolidación de los derechos de los trabajadores y trabajadoras de España. El objetivo es, ahora, la plena igualdad entre hombres y mujeres y favorecer la conciliación laboral y familiar con medidas como la creación de más puestos de guardería y la apertura de colegios las 12 horas al día.

Ningún derecho es irreversible. La relajación es un mal compañero de viaje para la clase trabajadora. Por eso, no es lo mismo que gane la derecha a que el PSOE siga gobernando tanto en Madrid, de la mano de Zapatero, como en Andalucía, si finalmente los andaluces vuelven a depositar su confianza en las candidaturas que me honro encabezar

Entre todos y todas tenemos que impedir que nadie intente dar pasos atrás o que se puedan recortar los derechos sociales y laborales que con tanto trabajo hemos consolidado y universalizado.

En este objetivo, el PSOE y UGT han caminado siempre juntos.

Estoy seguro de que millones de españoles, en general todos los progresistas pero también mucha gente sencilla y de sentido común, han experimentado una íntima satisfacción por el incontestable triunfo de Pedro Solbes frente a Manuel Pizarro la otra noche en un debate televisivo. El viejo socialdemócrata apenas necesitó unos minutos para desbaratar la propaganda de Pizarro, un hombre que, legítimamente, se ha dedicado toda su vida a hacer dinero.

El servidor del Estado, que en su currículum puede exhibir cuarenta años de servicio a los intereses públicos, frente al multimillonario, al tiburón de las finanzas. Sin apenas parpadear (por razones obvias), Solbes arrinconó a la estrella del PP, que se ha apagado, dejando a la derecha sumida en un desconcierto más que evidente.

En realidad, sólo los hooligans del PP podían esperar algo distinto. En cada uno de los indicadores que se tomen –crecimiento económico, creación de empleo, cuentas de la Seguridad Social, competitividad, etc.-los cuatro años en los que Solbes ha dirigido la economía española han sido mejores que en la época del PP.

Y por supuesto, en el debe de Solbes no está un decretazo como el del 2002, ni el intento de liquidación del PER, ni la discriminación de Andalucía en materia de financiación autonómica. Ni va anunciando “decretos brutales” como Arias Cañete. Y un último apunte: Solbes se ha portado siempre bien con Andalucía. Ahí están las inversiones del Estado todos estos años, la devolución de los 2.500 millones, el anticipo de 300 millones de euros a cuenta de la deuda histórica. Esas son las cuentas de Solbes.

Acabo de tener un encuentro con el sector turístico en la localidad gaditana de Chiclana de la Frontera (Cádiz). Ha sido el primer acto de campaña en el primer día de caravana.  

Ya en precamaña, he tenido la oportunidad de contactar directamente con otros sectores de la sociedad andaluza (mayores, universidad, etc.) con la intención de conocer de primera mano sus observaciones y demandas y, al mismo tiempo, de transmitirles directamente las propuestas que el PSOE de Andalucía lleva en su programa electoral. 

No hace falta glosar las posibilidades turísticas de una tierra rica, atractiva y diversa como Andalucía. Durante las últimas legislaturas, todos los gobiernos que me he honrado presidir han tenido una Consejería de Turismo. La administración autonómica tenía que contar con una estructura estable que apostara por la consolidación, la mejora y la promoción de un sector que es una de las principales fuentes de riqueza y de creación de empleo en nuestra comunidad. Una apuesta que, hoy, es igual de firme.

Cada turista que nos visita es un embajador de nuestra tierra cuando se marcha. No podemos perder esa oportunidad, así como tener presencia en los foros internacionales ligados con esta actividad económica.

Con las propuestas electorales ocurre como con los números de los presupuestos, que tienen ideología. Digo esto porque esta mañana he tenido una entrevista muy especial, que refleja el sentido que hemos dado desde siempre los socialistas a nuestra forma de hacer política y con la que he arrancado la campaña electoral. He sido entrevistado por Signovisión, productora que edita regularmente un informativo para la comunidad sorda andaluza.

En Andalucía hemos sido pioneros en reconocer oficialmente la lengua de signos y hemos incluido las reivindicaciones de este colectivo en el nuevo Estatuto de Autonomía. La página web del PSOE de Andalucía, por ejemplo, incluye de forma regular noticias de la campaña en lenguaje de signos española y audiodescritas. Además, hemos preparado un spot de televisión en lenguaje de signos que puedes ver en las cadenas públicas.

La verdad es que me siento especialmente orgulloso de estos logros porque ningún andaluz o andaluza puede verse privado de su derecho a tener las mismas oportunidades para desarrollar su proyecto vital. 

Y tenemos que esforzarnos más con aquellas personas que necesitan más. La comunicación no puede ser una barrera. Escribir esto en un blog personal tiene aún una mayor significación .

Comienzo una nueva campaña con la responsabilidad de haber sido elegido de nuevo por los compañeros y compañeras de mi partido para aspirar a la Presidencia del gobierno de mi tierra. El reto más grande, más emocionante y más distinguido. 

Tanto la noche de la pegada de carteles como el primer kilómetro que hace la caravana electoral están revestidos con la certeza del volver a empezar. Es lo que hecho cada vez que me he enfrentado a la decisión soberana de las urnas y he pedido el voto de los andaluces y andaluzas para mí y para mi partido. 

El nueve de marzo debe ser una nueva fiesta para la democracia, con independencia de la opción política que elija cada persona. Lo importante es el voto y mi deseo es despertar de nuevo la confianza de la mayor parte de ciudadanos en el proyecto de modernización que representan las siglas de mi partido.

 

Vivo el comienzo de una nueva una campaña electoral con la misma intensidad y la misma emoción de siempre. La tradicional pegada de carteles, sustituida ya en muchos casos por el uso de las mismas tecnologías que permiten ahora escribir estas palabras y que lleguen hasta todos los rincones, es un momento muy especial. A veces repetimos el guión de algunas experiencias y olvidamos el profundo significado que tienen.

El punto de partida formal de una campaña electoral tiene una importancia clave para la democracia. El debate cruzado de las ideas y de las propuestas debe conducir a una motivación ciudadana que cuaje con la participación más elevada posible en las urnas. Sólo así se fortalece nuestro sistema democrático.

Comienzo en Cádiz una ruta de quince días que me llevará varias veces a todas las provincias andaluzas. A partir de hoy puedo pedir el voto para mi partido pero, sobre todo, puedo pedir el voto porque el verdadero sentido, la única justificación, el próposito de una campaña electoral es buscar esa complicidad, esa confianza y esa interacción con la ciudadanía para despertar su compromiso democrático y que acudan a las urnas.

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